CUARTO DÍA DE VIAJE: TEMPLO DE BOROBUDUR Y VIAJE A SEMARANG

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (6 votos, promedio: 4,83 de 5)
Cargando…
Son las 04.00h am, suena el despertador en nuestra habitación. Como un resorte salto de la cama, hoy he dormido impaciente como cuando vienen los Reyes. Hoy vamos a conocer el templo de Borobudur al amanecer.

Madrugando en Borobudur

Rapidamente despierto a Rosa y nos arreglamos con impaciencia. Hemos quedado a las 04.30h en la entrada del hotel con uno de los trabajadores que nos acompañará en bicicleta hasta el Templo de Borobudur.

Cuando salimos al porche, nos damos cuenta de que nos han dejado una luz encendida y en la mesita una cafetera y dos tazas, ¡así da gusto despertarse! Nos tomamos el café escuchando el sonido de la naturaleza, de los animales que campan a sus anchas por los campos de arrozal cuando de pronto, de un minarete, comienza a escucharse un rezo musulmán. La verdad es que es muy impactante.

Nos lavamos los dientes y vamos a por nuestras bicis, en la salida nos esperan. Junto con nosotros se encuentran otros cuatro jóvenes europeos que se alojaban en nuestro hotel. Cuando estamos todos encendemos las linternas de las bicicletas y echamos a pedalear en la total oscuridad. Solo se aprecian los campos de arroz iluminados por la intensa luz de luna llena.

Pedaleamos en un paseo que recordaremos para toda la vida, solo estábamos ese lugar mágico, la noche y los seis excursionistas. Daba igual el madrugón, nada importaba más que la sensación de enorme felicidad y excitación por subir a lo alto del Templo de Borobudur a oscuras.

Entrando en el templo

Después de unos cinco minutos pedaleando llegamos a la entrada del templo y atravesamos su puerta como si fuéramos los Goonies, rápido, emocionados, a la aventura. Llegamos a las puertas del hotel Manohara resort. Es en ese hotel en el que se venden las entradas para hacer la asecensión al templo de noche.

Pasamos un control de seguridad, pagamos y nos entregan prestada una linterna para poder iluminar nuestro camino. Sin detenernos más, Rosa y yo emprendemos el camino iluminado por unas pocas antorchas hacia las faldas del templo.

Muchas escaleras

Por fin estamos frente al templo, preparados para subir las escaleras de piedra que nos separan de su cima. Poco a poco emprendemos el camino, sin prisa. Aunque con la poca luz que desprende nuestra linterna apenas llegamos a identificar el camino, en ese lugar se respira historia. Ese inmenso monumento de piedra todo rodeado de naturaleza, el silencio del enorme valle, la emoción de estar allí… todo suma para una experiencia mágica. Sin duda, nadie que tenga la posibilidad de hacer esta excursión debe perdérsela.

Subimos, subimos y seguimos subiendo esta estructura de formpa piramidal achatada. De tanto en tanto, de las escaleras salen unos pasillos hacia sus lados formando diferentes pisos que, ya con luz, visitaríamos más tarde. De momento seguimos subiendo hasta alcanzar su cúspide donde se encuentra una gran campana con un Budha en su interior.

Por fin hacemos cumbre y rapidamente sacamos el iphone para que la brújula nos indique dónde se encuentra el Este. Queremos situarnos frente a la salida del sol. Cuando ya lo tenemos localizado decidimos sentarnos un rato a escuchar el silencio que, a veces, era interrumpido por algún otro viajero hablador.

NO ESTAMOS SOLOS

Decidimos subir a Boroboudur al amanacer, además de por la experiencia en sí, porque en esta hora acuden muchos menos turistas. Las puertas del complejo se abren a las 06.30 así que teníamos dos horas para disfrutarlo más intimamente.

Hay que recordar que, aunque hay menos gente, no estamos solos por lo que es bueno tratar de respetar el silencio para permitir una experiencia aún mayor.

Con el paso de los minutos vemos como el cielo se empieza a iluminar. Hay una neblina espesa así que no apreciamos el sol directamente. Pero ver cómo los rayos de luz se van abriendo paso y comienzan a bañar toda la vegetación y todo el templo de Borobudur es una de las experiencas más bonitas que hemos visto nunca.

El sol se abre paso en Borobudur

El sol va abriéndose paso entre las nubes a medida que nosotros vamos recorriendo toda su estructura, reconociendo cada estupa en la que reposan Budhas en su interior. La mayoría de ellas se encuentran cerradas, algunas por el contrario están abiertas, incluso algunas han sido robadas para venderla en el mercado negro.

Es una construcción inmensa, impactante y esta mezcla de aventura, arquitectura y naturaleza nos vuelve locos.

Comenzamos a descender

Después de repasar cada rincón del templo y hacernos quientos cincuenta y tres millones de fotos empezamos a descender las escaleras del templo. Hay que andar con cuidado porque son bastante empinadas, la verdad. Ahora es el momento de entrar en cada uno de los diferentes pisos del templo.

Cada piso se compone por un pasillo que da la vuelta a toda la superficie del templo y en todos ellos hay arte tallado en la roca. ¡ Este lugar os va a enamorar !

Nos alejamos del templo

Al fin terminamos de recorrer este inmenso templo y los visitantes de día comienzan a llegar a abarrotarlo. No hace falta que abandonéis a la hora en la que ellos entran, podéis continuar la visita pero nosotros considerábamos que ya era suficiente.

Terminamos de descender y nos alejamos un poco para tomar fotos de Borobodur en la distancia, es una pena que los turistas que ahora llegaron ocupaban la imagen ya que me hubiera gustado tomar una foto del edificio con luz de día y sin gente pero no pudo ser.

Animales enjaulados

Antes de volver al hotel Manohara a entregar nuestras linternas decidimos dar un paseo por el recinto. De pronto, al fondo, Rosa advierte que hay elefantes así que nos acercamos corriendo hacia ellos. Cuando llegamos nos damos cuenta de que están encadenados y en unas condiciones muy poco óptimas así que decidimos alejarnos antes de ponernos de muy mal humor.

Hotel Manohara de Borobudur

Llegamos al hotel Manohara donde teníamos que devolver nuestras linternas. En el momento en que haces entrega de las mismas te obsequiian con un pañuel de recuerdo del templo y un desayuno. No acercamos a echar un ojo pero la verdad que no teía muy buena pinta y como la comida en nuestro hotel era espectacular decidimos que era hora de volver allí para disfrutar del desayuno.

Como os decíamos, fue un total acierto no alojarnos en el Manohara Hotel, hay mucho ruído de gente que entra y sale y no es el ambiente de relajación que buscábamos. Además, estéticamente deja mucho que desear en comparación con nuestro querido Rhuma Dharma.

Desayuno y siesta

Después de volver en bicicleta hasta nuestro hotel habíamos hecho mucho hambre así que decidimos desayunar un poco y echarnos una breve siesta. Habíamos madrugado mucho así que descansar un poco iba a ser necesario para afrontar el resto del día.

Pedimos un Nasi Goreng de campeonato y con el estómago ocupado nos fuimos a la cama para reponer fuerzas.

Relax, piscina y viaje

Al despertar de la siesta decidimos estar un poco tranquilos y descansando en nuestro hotel. Cada uno cogimos nuestro libro, al que aún no podíamos haber atendido en todo el viaje y nos tumbamos en la piscina a leer y tomar el sol.

Nos dimos un par de baños, comimos algo nuevamente y pedimos un Grab para que nos llevara a nuestro siguiente destino.

GRAB, IMPRESCINDIBLE EN INDONESIA

Os recomendamos que os descarguéis la aplicación Grab. Se trata de una app de transportes estilo Cabify o Uber que opera en varios punto de Asia. Indonesia es un país bastante barato y casi todo tiene un precio adecuado pero en los taxis si que es cierto que inflan un poco el precio.

Cuando conocimos Grab comparamos sus precios con los de un taxi común y nos dimos cuenta que en ocasiones el precio se reduce a la mitad.

De camino a Semarang

En éste viaje era preciso, más que en ningún otro, contratar un conductor con Grab. Valoramos la opción de ir en taxi pero el precio que nos ofrecieron era desorbitado. El viaje en autobús era impensable, había que hacer dos transbordos en diferentes ciudades y con la maleta de 21 días optamos por contratar un conductor privado. Además, el precio era muy asequible.

La ruta era larga, teníamos que desplazarnos desde Borobudur hasta Semarang. Cuando planificamos el viaje, vimos que muchos viajeros lo hacían desde Yogyakarta pero al ver el mapa, nos dimos cuenta que Borobudur se encontraba a mitad de camino entre Yogya y Semarang así que nos pareció absurdo gastar tiempo y dinero en volver a Yogya para coger una furgoneta compartida. El viaje con conductor privado nos salió más económico y, a nuestro parecer, es la mejor opción.

Nos despedimos de la gente del hotel que nos sorprendió nuevamente con su amabilidad. Al pagar la estancia, nos regalaron un pequeño budha y nos volvieron a pedir perdón por no tener la habitación lista a nuestra llegada. La verdad que el Rhuma Dharma es uno de los hoteles que os recomendamos si o si en vuestro viaje a Indonesia.

Ruta de Borobudur a Semarang

Aunque en Google Maps pone que se tarda unas dos horas y veinte no es cierto, yo creo que ésta aplicación no valora el tráfico constante de Indonesia. En este viaje dedicamos unas tres horas y cuarto atravesando, nuevamente, el interior de la isla de Java.

A medida que pasaban los kilómetros y los paisajes nos sorpendían, empezamos a sentirnos afortunados de poder viajar, de poder conocer otros rincones del mundo… ¡qué sensación!

Hotel Quest en Semarang

¡¡ NO OS ALOJÉIS AQUÍ !!

¿Os queda claro con el recuadro amarillo verdad? Sin ninguna duda se trata del peor hotel en el que nos hemos alojado jamás.
Vamos a ser sinceros, éste hotel lo servamo el día anterior y tenía un buen precio pero aún así no os recomendamos bajo ningún concepto que os alojéis en él.

Es un hotel funcional, de instalaciones más que óptimas pero con muchos detalles feos. Nuestra habitación olía a tabaco y pedimos para no fumadores, la comida del hotel era cara y no había quién la comiese y por último y más importante, nuestra habitación daba a un patio interior donde había una especie de discoteca. Eran ya las 02.00 de la mañana cuando llamamos a recepción para preguntar si pararían en algún momento. Pararon momentaneamente pero a los minutos volvieron con la música. Un desastre.

De paso por Semarang

La verdad es que la estancia en Semarang no es más que una noche de paso. Se llega tarde a la ciudad, que no tiene ningún encanto y pronto a la mañana siguiente se viaja a Borneo para empezar el viaje en Klotok.

Cuando llegamos al hotel hicimos el check in y salimos a dar un paseo. La ciudad no respiraba el mismo aire de seguridad que en las otras ciudades que conocíamos de Indonesia. Se trataba de una ciudad mucho más industrial, con zonas de aspecto más turbio así que después de un paseo y de buscar en google veinte veces qué hacer en Semarang sin obtener ninguna respuesta decidimos volver al hotel y reponer fuerzas para el día siguiente.

A la mañana siguiente partíamos bien temprano hacia Borneo, comenzábamos los tres días de ruta en Klotok por Kalimantan. La experiencia más auténtica que hemos vivido en Indonesia y eso que yo al principio no tenía mucha intención de ir, menos mal que Rosa insistió… ¡ No os lo perdáis !

SIGUE LEYENDO

Dejadnos vuestros comentarios

Éste es nuestro cuarto post sobre el viaje a Indonesia. De corazón esperamos que os sirva a organizar los vuestros. Si tenéis alguna sugerencia o comentario para mejorar dejádnoslo aquí abajo y os lo agradeceremos eternamente.

Juan y Rosa

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *