TERCER DÍA DE VIAJE: VOLCÁN MERAPI Y ALREDEDORES DE BOROBUDUR

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Despertamos por última vez en nuestro hotel de Yogyakarta, hoy hemos quedado temprano con Sebastian para realizar una ruta que planeamos con él al volver ayer de los templos de Prambanan.

La ruta de hoy es la siguiente: Partimos de Yogyakarta hacia el monte Merapi para hacer una excursión en 4x4 y después nos desplazamos hasta los alrededores de Borobudur donde al día siguiente visitaremos el templo al amanecer.

Ruta Yogyakarta – Volcán Merapi – Borobudur

Abandonamos Yogyakarta

Desayunamos con calma por última vez en nuestro hotel Aloha en el que ya nos sentíamos como en casa. La verdad es que la amabilidad de su personal hacen de la estancia un auténtico disfrute. Cuando por fin nos logramos despedir del señor español que tanto habla, nos damos cuenta de que Sebastian ya nos espera fuera con su coche.

Arrancamos y tras varios kilómetros advertimos que la ciudad de Yogyakarta es interminable, no hay un centro en el que se lleve a cabo la vida y unas afueras tal y como estamos acostumbrados en España sino que durante kilómetros y kilómetros de carretera sigue habiendo a sus lados viviendas y establecimientos en los que la vida sigue y nos permite deleitarnos con cada rincón, es tan auténtico y tan alejado de nuestra realidad que cada nimio detalle sorprende.

El camino es bastante largo por la cantidad de tráfico que hay en la ciudad de Yogyakarta y aunque apenas separan 18km la ciudad del Volcán Merapi, el viaje dura unos 45 minutos.

Ascendemos hacia el Volcán Merapi

Poco a poco la carretera comienza a ser bastante empinada y es que por fin comenzamos a subir las faldas del volcán Merapi. El coche de Sebastian tiene que ir reduciendo progresivamente la marcha y la velocidad por unos caminos plagados de vegetación e impresionantes vistas.

Después de unos cuantos kilómetros de ascensión en los que observamos la vida retirada de los habitantes de una zona de incómoda habitabilidad, Sebastian detiene su vehículo en un campamento base. Allí se encuentra una «oficina» de actividades alrededor del volcán. Nos bajamos del coche y nos adentramos en la pequeña tienda. Por la excursión en 4x4 con guía nos cobran 300.000 rupias (18€) las dos personas. Rapidamente nos prestan un par de cascos y trepamos a nuestro vehículo para hacer la excursión en 4x4 por el volcán Merapi.

Un camino complicado

A medida que nos acercábamos al volcán, Rosa comentó que le daba rabia no ser ella la que condujera el 4x4 y lo tuviera que hacer un guía, una vez estuvimos allí lo entendimos. No había una carretera propiamente dicho, se trataba de un camino de piedras entre la vegetación. Parecía que andábamos en el mundo de Parque Jurásico todo tan verde y tan espeso.

Entre tanta naturaleza viva, de pronto atravesamos un terreno de color grisáceo que dividía la montaña en dos frentes. En ese momento nuestro conductor hizo un alto en el camino para explicarnos que se trataba del cauce de la lava del Volcán Merapi, que al ser expulsado con fuerza en el año 2010 creó ese surco en la tierra dejando la montaña dividida y todo de un color gris ceniza.

Ésta es una de las cosas que más llaman la atención de Indonesia, su explosiva naturaleza que convive con los fenómenos naturales tan violentos y propios de la zona. Sin duda alguna, aunque en muchas ocasiones sea motivo de desgracias dota al lugar de un magnetismo especial.

El museo del Volcán Merapi

Después de unos cuantos kilómetros experimentando la montaña en 4x4, nuestro guía se detuvo en el museo del Volcán Merapi (The house of Memory). Museo por llamarlo de alguna manera ya que se trataba de una pequeña cabaña con objetos expuestos tal y como quedaron tras la última gran erupción en 2010.

Hay de todo, televisores, fonendoscopios, motocicletas, animales que no tuvieron la suerte de escapar del fuego e impresionantes fotos de las evacuaciones de los campesinos. La verdad es que merece la pena darse un paseo para ver lo que es capaz de hacer la naturaleza.

Cuando la atracción somos nosotros

Bueno, digo nosotros por incluirme. La atracción realmente fue Rosa (mucho más guapa que yo). La cosa fue así, estábamos tan tranquilos observando The house of memory cuando de pronto bajaron de sus 4x4 una familia de indonesios venidos desde la isla de Sumatra.

De pronto, clavaron sus ojos en Rosa y se acercaron poco a poco para pedirle una foto. En ese momento, Rosa hizo el ademán de coger la cámara para hacerles la foto cuando se da cuenta de que lo que quieren es tomarse una con ella.

Rosa se la hace sin ningún problema, muerta de risa eso sí, pero con una gran sonrisa y al acabar… toda una excursión hacía cola para tomarse la foto con ella. Padres le daban a sus hijos para que los sujetara en brazos y posara con ellos, niños de ocho años volvían a hacer cola para tomarse una segunda foto. De pronto Rosa, se había convertido en toda una celebridad y si no lo creéis… aquí tenéis una muestra.

Estuvimos unos veinte minutos viendo desfilar a familias enteras que querían tomarse una foto con Rosa. Foto tras foto se convirtió en el centro de atención quitándole el protagonismo al museo y cuando ya necesitamos por fin continuar con nuestra ruta, el conductor del 4x4 les dijo a sus paisanos que nos teníamos que ir. Todo un baño de masas.

Continuamos la ruta alucinando con el paisaje y deteniéndonos de vez en cuando en miradores para observar el Volcán Merapi. Lo cierto es que nos tocó un día con bastante niebla y es que los días que pasamos en Indonesia fueron de gran actividad volcánica. El Volcán Agung de Bali había estado escupiendo ceniza durante días lo que provocó un ambiente grisáceo en el aire de las islas.

Hay mucha gente que opta por no subir a los volcanes si el día no está despejado. Seguramente la excursión habría sido aún mucho más impresionante con un día claro pero para nosotros, sin duda, mereció mucho la pena.

Última parada: el Búnker

La última parada antes de terminar nuestra excursión en 4x4 por el monte Merapi fue el búnker que hay construído para los campesinos de la zona. Al tratarse de un volcán activo, si se de la alarma y entra en erupción, todos los habitantes de ésta remota montaña deben desplazarse al búnker que hay habilitado para su protección.

Nuestro guía nos contó, que en la última gran erupción apenas hubo muertos pero que en otras ocasiones algunos campesinos fueron arrasados por la lava antes de alcanzar el búnker. La verdad es que la vida en esta montaña es durísima.

* Nuestro guía en la entrada al Búnker.

La oscuridad del búnker

Al atravesar la puerta del búnker cambia la atmósfera por completo. La penumbra y el frío se apoderan de nosotros y en silencio caminamos sus escasos metros imaginándonos la vida de los que allí se tienen que resguardar de tanto en tanto.

Pensamos en lo duro que tiene que ser pasar unas cuantas horas allí encerrados preguntándote que será de tu casa o de si estarán todos a salvo.

En fin, que es un gusto visitar éste tipo de lugares pero inimaginable vivir allí y más aún plantearte hacer tus necesidades en éste cubículo. 😂😂

Adiós Volcán Merapi, hola Borobudur

Se terminó nuestra excursión en Jeep por el volcán Merapi, nos despedimos de nuestro conductor no sin antes dejarle una propina y nos ponemos, junto con Sebastian, en ruta. Ahora nos toca recorrer el interior de Java hasta llegar a los alrededores de Borobudur donde pasaremos el resto del día y dormiremos para mañana poder visitar el templo de Borobudur al amanecer.

Nuevamente el paisaje nos deja alucinados, tanta naturaleza, arrozales y gente de un sitio a otro. Aunque ya llevemos algunos días aquí no deja de sorprendernos.

Café de Luwak o Kopi Luwak

Una triste parada, no lo vamos a negar. Sebastian, nuestro amable conductor nos habló de un café muy famoso de Indonesia el Kopi Luwak (en indonesio) o Café Luwak. Éste animal, conocido en español como civeta es el causante del café más caro del mundo, así que decidimos parar a probarlo sin conocer lo que descubriríamos después.

KOPI LUWAK Y EL MALTRATO ANIMAL

El Kopi Luwak o café de Luwak es considerado un manjar y el café más caro del mundo pero para su creación se explotan a las Civetas obligándolas a ingerir granos de café para esta particular elaboración.

Sebastian detuvo el coche en el lugar en el que se produce el café más caro del mundo, el famoso Kopi Luwak. El proceso de elaboración es curioso. Los Luwak o Civetas ingieren los granos de las plantas de café y como no pueden procesar el grano expulsan nuevamente el café pero pasado por un proceso de fermentación que tiene lugar en su estómago. Una vez lavado, se muele y se tuesta dando lugar al café más caro del mundo.

Y rico, no os vamos a engañar. Aunque nos prometimos no volver a tomarlo en la vida.

La visita al Kopi Luwak

Una vez entras en el lugar te explican el proceso en el que se obtiene éste carísimo café, puede llegar a costar 300€ los 50 gramos. Te enseñan los granos aún con excrementos sin procesar y como poco a poco van limpiando el grano para dejarlo listo para ser tostado. Fue en ése momento cuando comenzamos a interesarnos sobre el animal y a realizar alguna pregunta que parecían resultar incómodas y eran vagamente contestadas.

Nos decían que el animal habitaba en libertad y que simplemente se pasaba por sus campos de café y realizaba ésta tarea de manera natural. Pero algo no casa, en el momento en el que hay negocio las cosas no son tan fortuitas y empezamos a sospechar que en realidad tienen animales en cautividad para realizar el proceso.

* Explicación sobre el proceso de elaboración del Kopi Luwak

Por fin entramos en la trastienda donde el olor a café nos embriaga y nos «invitan» a una taza de café para tomar allí. Al fondo de la tienda donde te venden los paquetes de éste carísimo café tienen una terraza para probar la bebida. Al salir, observamos que hay unas cuantas jaulas con estos animales encerrados. Así que volvemos a preguntar. Nos informan de que aquí solamente tienen dos Luwak para enseñarlos a los visitantes, que los tratan como reyes y que están estupendamente alimentados. La sospecha cada vez es mayor.

La información es poder

Bebemos el café, pagamos por él y nos vamos de la tienda. Cuando a la llegada a nuestro hotel conseguimos conectarnos a internet descubrimos que hay una serie de mafias que dan caza a estos roedores para tenerlos produciendo en sus campos de café. Nada de libertad ni de proceso natural, les obligan a ingerir los granos de café para producir más y más y es que, si tienes el café más caro del mundo, no puedes esperar a que el animal haga sus necesidades de forma espontánea. Una explotación animal en toda regla.

Además, la dieta natural de los Luwak salvajes se compone de multitud de frutos y bayas muy diversas, siendo la ingesta de café una ínfima parte de la misma. Por contra, los Luwak empleados para producir café, son alimentados exclusivamente por granos de café que además de resultarles indigestos no contienen los nutrientes necesarios para una vida saludable y ésto provoca que enfermen pudiendo incluso llegar a perder sus dientes.

Así que, vosotros que ahora sabéis de ésta práctica, si podéis evitar el maltrato animal hacedlo.

Rumah Dharma: Un lugar mágico de relajación

Entre unos intensos arrozales, Sebastian detuvo el coche. A la izquierda solamente siete pequeñas cabañas que casan perfectamente con el entorno. Se trataba del Rumah Dharma, el hotel de nuestra tranquilidad por dos días.

Nos despedimos de Sebastian que se volvía rumbo a Yogyakarta y nos acercamos a una cabaña en el centro del hotel que hacía las veces de recepción y de restaurante. Nos atendió un chaval que podía ser de nuestra edad aproximadamente (30 años). Todo el hotel lo llevan un grupo de jóvenes que respiran paz por los cuatro costados y que además la transmiten. Estábamos en el lugar adecuado.

Al hacer el check in nos informan que aún no está la habitación disponible (son las 12.30h por lo que es normal). Pero se disculpan un millón de veces. Nos traen una bebida para la espera y decidimos matar el tiempo comiendo. La verdad es que ya teníamos hambre después de nuestra excursión por el volcán. Nos pedimos un par de platos de Mie Goreng espectaculares y escuchando el silencio inmenso del lugar comenzamos a comer.

Mie Goreng

La Villa de Rumah Dharma

La villa en Rumah Dharma la habíamos reservado un día antes de llegar, cuando nos encontrábamos en Yogyakarta. Sabíamos que queríamos conocer el templo de Borobudur al amanecer y en todas las guías se hablaba del hotel Manohara Resort que se encuentra dentro de las instalaciones de Borobudur. No quisimos alojarnos allí ni por su precio, que nos pareció abusivo, ni por la calidad que vimos en sus fotos y que comprobaríamos al ir allí. Además, al ser el único hotel que se encuentra en las inmediaciones del templo y lugar donde se venden los tickets de acceso, es un hotel muy transitado y parece más un albergue.

Nosotros queríamos dos días de calma y relax y lo encontramos, sin duda, en Rumah Dharma.

Cuando por fin tuvieron lista la habitación, nos dijeron que por la espera, nos ubicarían en la que mejor vistas tenía y ¡vaya vistas! De nuestro porche se abría un inmenso campo de arrozal, la verdad que fue una pasada. La villa era preciosa, con todo lujo de detalle.

Nos dimos una ducha y no quisimos tumbarnos ni un segundo en su inmensa cama. Sabíamos que si lo hacíamos nos atraparía así que, una vez listos, pasamos por recepción para que nos dieran nuestras bicis y así poner rumbo a lo desconocido.

No teníamos nada planeado para ésta visita, simplemente quisimos separarnos un poco del rumbo habitual, mezclarnos aún más si cabe, con la gente local y descubrir por nuestra cuenta unos cuantos templos que teníamos apuntados y eso hicimos.

En bicicleta por Borobudur

Nos echamos a andar por el pueblo como dos locales más. La verdad que éramos los únicos occidentales del lugar y fue una auténtica pasada disfrutar de un punto tan lejano de la tierra sin ningún tipo de miedo y en total libertad. ¡Qué bonita experiencia!

Después de recorrer los pequeños caminitos rurales llegamos al primer templo que visitaríamos esa tarde.

Jalan Candi Pawon

3.000 rupias (0,18€)

Se trata de un pequeño templo budista que convive con la actividad de los ciudadanos del pueblo de Borobudur. De hecho, hace las veces de plaza del pueblo. Cuando llegamos, después de pagar su entrada en una garita, nos rodearon los niños que jugaban al pilla pilla por el templo. Subiéndose por las escaleras, saltando, bajando… la verdad es que sorprende ver a los niños jugando en un edificio del siglo IX sin que nadie les eche el freno.

A las puertas del templo hay unos puestitos en los que venden souvenirs de la zona, Rosa se acercó a echar un ojo sin intención de comprar nada pero por la insistencia de una mujer que le persiguió hasta la carretera de salida, no hubo más remedio que comprar un sombrero típico de las personas que recogen arroz por 50.000 rupias (3€).

De vuelta a la carretera, pronto abandonamos los pequeños senderos tan apacibles y disfrutables en bici y nos perdimos en la jungla de las carreteras javanesas. En la intersección, antes de incorporarnos a la carretera estuvimos esperando unos diez minutos de reloj a ver si alguien nos cedía paso pero como nadie lo hizo, Rosa, cansada de esperar, se lanzó a la carrera y yo fui tras ella. Lo peor de incorporarse, además del tráfico constante, era el hecho de tener que pasarnos hasta el carril izquierdo, recordad que en Indonesia no se conduce por la derecha.

Muy pronto nos confiamos, ya que en España solemos coger bicicleta bastante a menudo y a los cinco minutos ya nos atrevíamos a adelantar a los que se quedaban rezagados. Éramos dos Indonesios más.

Candi Mendut

3.500 rupias (0,21€)

Después de unos quince minutos pedaleando, llegamos a Candi Mendut, el mayor de los templos budistas de la zona (después de Borobudur, por supuesto). Éste templo era algo menos tranquilo, aunque se podía contar con los dedos de la mano los occidentales que allí nos encontrábamos. Pero en la entrada del templo había una especie de mercadillo artesano en el que los habitantes locales vendían sus creaciones y todo tipo de souvenirs.

Después de librarnos de ellos, conseguimos llegar a la entrada, pagar su ticket y acceder al templo.

El templo es precioso, la verdad. Como todos los templos que conocíamos de Java no tenía una gran conservación ni guardas que se preocuparan de vigilar a los turistas. Se puede recorrer libremente.

Subimos su escalinata, bastante empinada y desde allí observamos todo cuanto había a su alrededor. Sin duda, lo más impactante fue un enorme árbol de la vida tan importante para hinduistas y budistas y que en muchas ocasiones crecen junto a las construcciones de los templos.

* Templo Candi Mendut y su árbol de la vida.

De vuelta al hotel

Después de recorrer todo el templo y alrededores y pararnos a comprar unas pocas postales en las tiendas, decidimos poner rumbo al hotel. Era tarde y pronto íba a comenzar a anochecer y una cosa es que seamos unos locos de las bicis y otra atrevernos a conducir de noche por Indonesia.

Teníamos una media hora de paseo en bici por Borobudur que disfrutamos como hacía mucho tiempo. A veces es bueno improvisar las rutas, no tener todo cerrado desde el inicio porque en días como hoy, en los que mezclarse con una cultura tan lejana a la nuestra es tan difícil, es en los días que se disfruta verdaderamente de estar vivo.

Y sino, atentos a éste paisaje que surge en medio de la nada.

Cena y a la cama

Hoy nos toca cenar pronto, hay que acostarse temprano aunque la enorme luna llena que nos acompaña haga que nos cueste un poco más. Da igual, merecerá la pena el madrugón de mañana porque vamos a disfrutar de uno de los momentos más ansiados de todo el viaje la visita al amanecer al templo de Borobudur.

Sin duda merecerá la pena, aunque hoy cenemos aquí…

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Éste es nuestro tercer post sobre el viaje a Indonesia. De corazón esperamos que os sirva a organizar los vuestros. Si tenéis alguna sugerencia o comentario para mejorar dejádnoslo aquí abajo y os lo agradeceremos eternamente.

Juan y Rosa

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