DÍA 6: SEGUNDO DÍA EN KLOTOK POR KALIMANTAN

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Desperamos a las 5.30h de la mañana, habíamos puesto la alarma tal y como nos recomendó Anna, nuestra guía por el Parque Nacional de Tanjung Puting, para ver el amanecer desde la cama. Una auténtica pasada, los colores de la selva, del sol reflejándose en sus hojas y en su agua. La verdad es que ni Rosa ni yo somos muy dados a madrugar pero en estas ocasiones la verdad es que merece la pena.

CONSEJO

No os preocupéis por el madrugón y haced el esfuerzo de despertaros, tened en cuenta que el día anterior os habréis acostado bastante temprano y que, una vez visto el amanecer, podréis volver a cerrar los ojos durante otra hora y media.

Segundo día en la selva

A las 07.00h nos despertamos por fin. Es momento de ponerse en pie, escuchamos ya el trajín de la tripulación que prepara el barco, hacen el desayuno y se preparan para un nuevo e impresionante día en la jungla. Esta mañana nos traen unos huevos revueltos con tostadas, tortitas con plátano, un café y un zumo para cada uno. Con lo que nos gusta comer y sobre todo desayunar, no nos pueden estar tratando mejor en nuestro viaje en Klotok por Borneo.

Desayuno en compañía

Mientras desayunamos, nos damos cuenta que sobre unos árboles cercanos a nuestro Klotok se encuentra una familia entera de macacos. Posiblemente son los que ayer decidieron darse un paseo sobre nuestra cubierta. Les hacemos un par de fotos y volvemos a mirar a nuestro plato. El desayuno nuevamente estaba delicioso, todo a excepción del zumo de naranja, que está hecho a base de polvos y agua. La verdad es que no nos gusta dejar la comida y menos cuando lo preparan con tanto esmero, así que nos lo bebemos sin rechistar antes de empezar el nuevo día. Son las 08.00h y nuestra guía nos indica que no nos duchemos aún, que en la jungla hace mucho calor y que ella esperaría a volver de la primera visita a los Orangutanes de hoy, así que eso hacemos. Desembarcamos y entramos en XXX el segundo campamento de Orangutanes de la expedición. En este segundo, la distancia de seguridad entre los orangutanes y nosotros es aún menor, así que les podemos ver aún más cerca.

ADVERTENCIA

Hay gente que piensa que puede entrar en contacto con los orangutanes de Borneo y no es así, rara vez interactúas con ellos. Aunque son animales acostumbrados al trato con humanos por tratarse de una reserva en los que son soltados después de haber estado en cautividad; no hay que olvidar que se trata de un animal salvaje y que posee ocho veces la fuerza de un ser humano. No tienen por qué ser agresivos, pero como nosotros no estamos acostumbrados al trato con ellos, pueden sentirse amenazados.

LOS ORANGUTANES DE CERCA

Después de observar su hora de comida y volver a quedarnos maravillados con la espontaneidad de los animales es hora de volver al Klotok. Pero de camino, Anna, nuestra guía de Borneo, nos pide que la sigamos por una zona entre la maleza. Nosotros aceptamos sin rechistar y tras un rato caminando nos descubre, encima de nuestras cabezas, a una madre con una cría de escasos años de edad. Anna había advertido que ahí se encontraban y nos llevó para verlos aún más cerca, fue una auténtica pasada ver como la madre cuida de su hija, como saltan de rama en rama hasta que finalmente se pierden por la espesura de la jungla. Punto para Anna.

Compartiendo sus plátanos con una ardilla.

Rumbo a Camp Leaky último campamento de Tanjung Puting

Por fin, de vuelta al Klotok, nos dan unas toallitas húmedas para refrescarnos del calor de la jungla y un par de bebidas y cacahuetes. El tiempo que no estamos viendo animales, lo pasamos comiendo. Tenemos que haber engordado 5 kg cada uno mínimo. Después de varios intentos por arrancar nuestro Klotok, por fin lo consigue el capitán. La guía nos cuenta que el motor tenía un pequeño fallo pero que ya está todo solucionado así que continuamos río arriba. Por delante nos quedan dos horas de navegación hasta Camp Leaky, el último campamento de la expedición. Así que aprovechamos los dos para ducharnos.

La ducha en el Klotok

Ducharse en el Klotok es una auténtica experiencia. La ducha se encuentra en el mismo lugar que el servicio y la superficie sobre la que uno se ducha es el propio suelo. En algunos puntos hay agujeros por los que se cuela el agua hacia el río. El agua apenas sale con presión ya que proviene de un pequeño depósito de agua limpia (no de río), muy reservado para las escasas duchas que nos podemos dar. El agua, como es de esperar sale fría pero como volvemos del calor de la jungla, la verdad es que se agradece el refresco. Por fin limpios, acudimos a la parte de la proa, donde se encuentran nuestras sillas para disfrutar del paseo. Rosa saca su libro y yo enciendo el portátil para contar todas las sensaciones según vienen. No quería tardar en escribir este post por si el recuerdo desvirtúa la experiencia. Sin duda alguna, os afirmo en presente que se trata de una de las mejores vivencias de nuestra vida.

Ganando confianza con Anna

En este trayecto, Anna, nuestra guía se acerca por fin un poco más a nosotros. Nos damos cuenta de que se trata de una mujer reservada y algo tímida a causa de su escasa seguridad en su inglés. Nos cuenta vivencias suyas, como en el colegio fue una mala estudiante que no quiso aprender idiomas y luego, con los años, vio que eran muy necesarios para poder trabajar de guía. Nos contó que con cierta edad es mucho más difícil estudiar y aprender idiomas y más con tres hijos. La verdad es que poco a poco nos fuimos entendiendo mejor, le hicimos ver que el idioma no era un problema si había intención por comunicarse y por fin mantuvimos una charla más intensa. Los Klotoks toman una pequeña desviación (señalizada y todo) para continuar río arriba por una zona aún más estrecha, de selva más espesa y de aguas mucho más oscuras. Sigue siendo jungla, pero el paisaje vuelve a ser todo un espectáculo totalmente diferente. En esos momentos aparece en cubierta nuestro grumetillo para servirnos una nueva comida. Noodles de huevo con gambas, otro poquito de arroz con tofu y piña troceada. Otro manjar.

Entramos en Camp Leaky

Llegamos Camp Leaky el último campamento de avistamiento de orangutanes en Borneo. Quizá el que más impresión nos causó. Ya solo el camino de madera hasta alcanzar el campamento es impresionante. Anna nos cuenta que el camino es tan largo porque en época de lluvia la crecida del río hace que el agua entre muy adentro en la jungla. También nos cuenta, que bajo esos tablones, antiguamente la gente aprovechaba para darse baños hasta que en el año 2001 un turista canadiense fue devorado por un cocodrilo. Desde ese momento se prohibió el baño a los visitantes del Parque Nacional Tanjung Puting. Terminamos el precioso camino en el que nos acompañaba una luz increíble y llegamos por fin al campamento. Es el más grande de todos. Tiene unas cuantas cabañas, algunas son de los trabajadores, otras puestos para abastecer de energía a la zona, la casa del ranger del parque y hasta un cementerio para enterrar a los orangutanes.

Oran Hutan

Entramos en la caseta de información, descalzándonos antes de entrar, por supuesto. Y damos un paseo por sus paneles y fotos informativas. La verdad es que es muy enriquecedor leer un poco sobre ello. Entendemos las similitudes que tienen los orangutanes con el ser humano, si comparamos un cráneo podemos ver que estamos solo un peldaño por delante en la escala evolutiva. Aprendemos un poco de etimología al entender que “Orang” significa hombre y “Utan” bosque en Indonesio. Por lo que ya sabemos el origen de esta preciosa palabra.

Los árboles genealógicos

A través de un árbol genealógico de los Orangutanes que habitan en el parque entendemos un poco más de su manera de vivir. Vemos su desarrollo, como el macho a partir de los veinte años de edad y si está en plena salud, desarrolla su distintiva papada que tanto respeto desata en su manada y vemos como la naturaleza es como es… El pasado año, Terry, el nuevo macho dominante de la manada retó a su hermano Tom para hacerse con el poder en su área. Sus luchas, dentro de todo, son nobles y no llegan a la muerte. En el momento en el que el anterior macho dominante reconoce la superioridad de su adversario y en este caso hermano, abandonan el área teniendo que continuar a su suerte sin la fortaleza de su manada. En el árbol genealógico viene explicado el estado de los primates, si siguen vivos, si han muerto o si, como uno que nos llamó especialmente la atención, han desaparecido a lomos de un “Pumba” una especie de jabalí enorme que habita por estas tierras. Bueno, aclaro que lo de “a lomos” es novela mía, pero nos resultó muy curioso que un orangután decidiera abandonar la manda para irse con un jabalí. Quizá, como Simba, sintió un exceso de responsabilidad y decidió marcharse a vivir la vida. Esperemos que le vaya bien.

Caminando por la naturaleza más salvaje

Después de acabar de informarnos un poco sobre sus costumbres, continuamos ruta andando hasta la zona de alimentación de los orangutanes. En el camino nos cruzamos nuevamente con diferentes especies de aves, insectos y multitud de gusanos bastante graciosos y bonitos como este.

Más chulo que nadie

La hora de alimentar a los orangutanes en Camp Leaky es de 14.00 a 16.00h y hemos llegado un cuarto de hora antes. Entre aullido y aullido de los guardas invitando a los orangutanes a su hora de comida, esperamos viendo un gracioso macaco que posaba para nuestra cámara y no conforme con su primera postura decidió deleitarnos con otra aún mucho más sugerente

Listos para avistar orangutanes

Por fin nos sentamos a la espera de que se acercasen los primeros orangutanes. Se hace el silencio y vemos como se empiezan a agitar copas altas de los árboles y arbustos a la altura de nuestros pies. No sabemos por dónde aparecerá el primer hambriento orangután pero la expectación es máxima. Cuando se mueve la vegeración cercana a la plataforma y el primero va a realizar su aparición estelar ¡zas! Un pumba enorme aparece de entre los arbustos. Se pasea, ve que la comida no está a su alcance y sale corriendo. Evidentemente, las risas de todos los asistentes no se pudieron contener. Parecía un número preparado. Toda la tensión y la magia que había concentrada la rompió un torpe pumba que con la misma se fue.

Llegaron los orangutanes

Por fin, segundos después apareció el primer orangután. Se llenó las manos de plátanos y trepó por una rama para comerlos en tranquilidad. Cuando apareció el segundo, decidió sentarse a comer con un poco de calma. Fue en ese momento, que la zona aún estaba un tanto despejada que nuestro amigo el macaco decidió bajar a gorronear un poco. Cogió un par de plátanos y se marchó antes de verse amenazado.

De la alegría a la tristeza

En ese momento volvió la emoción. Un madre con una cría de unos ocho años sobre sus brazos apareció. Coge unos cuantos plátanos y se sienta a comer dándonos la espalda. En ese momento, la cría de ocho años se retira para alimentarse y nos damos cuenta que, en el lugar donde estaba, sobre el lomo de la madre reposa otro orangután recién nacido, de apenas unos tres días. Los guardas habían acudido con cámara al encuentro. La última vez que vieron a la madre estaba embarazada pero aún no había dado a luz. Se acercan para tomar unas fotos.
La emoción es enorme, todos nos damos cuenta que aún se encuentran conectados por el cordón umbilical. Tiene la tripilla un poco morada y apenas se mueve pero no le damos más importancia. Al fin y al cabo, aunque llevemos dos días con los orangutanes, es la primera vez que vemos un recién nacido. Cuando la madre y la cría de ocho años terminan de comer, al retirarse de la zona, uno de los guardas la acompaña por la zona de la selva donde, antes de perderse le hace unas cuantas fotos. Casi sin cumplirse el horario, nos piden que por favor, abandonemos la zona. Los guardas han confirmado que el bebé recién nacido ha fallecido en el parto. Por eso no se movía, por eso su color. Una orangután madre no se separa de su hijo, aunque no le de de mamar, aunque tristemente haya muerto en el parto. Así que tienen que proceder a sedarla para poder retirarla a su bebé y enterrarle en el cementerio que hace apenas unas horas nos pareció una curiosidad. Tristemente, todos abandonamos Camp Leaky, en apenas dos horas ese lugar ha cautivado nuestro corazón y aunque no lo sea, lo sentimos como nuestro. En dos horas hemos atendido a la cara más bonita y a la más triste de la naturaleza… somos tan similares.

El viaje va llegando a su fin

Volvemos al Klotok con un aire de que la experiencia está llegando a su fin. No nos queremos ir, la paz que hay en esas aguas, el contacto directo con la naturaleza, las vivencias en el barco, sin duda se quedarán con nosotros. Va cayendo la noche y seguimos con nuestra charla con Anna, nos dice que nos ha hecho un regalo por nuestra luna de miel en Indonesia,  ha fabricado ella misma, con sus propias manos durante los ratos muertos, dos pulseras gemelas de la artesanía que os contábamos en el primer día en Klotok por Borneo. La verdad es que, aunque fuera con un inglés bastante justo y una mujer seria; los tres días de convivencia nos acercaron mucho y sin duda fue una de las experiencias más transformadoras de nuestras vidas.

Última noche en el Klotok

Cuando nuestro marinero decidió detener el Klotok, lo hizo frente a unas palmas que tenían una luz especial. Amarró bien el barco y lo fijó para dejarlo allí por una noche. Nos sirvieron nuestra última y espectacular cena a bordo y al acabar, Anna nos pidió que nos acercásemos a la proa. Sobre las hojas de palma, había posadas una gran cantidad de luciérnagas voladroas, de ahí el brillo de las palmas. Todo un espectáculo de luz que Anna nos había reservado para la última noche. Nos quedamos un rato con las luciérnagas y las estrellas, hasta que, una vez preparada la cama y su mosquitera, nos metimos en el saco y nos dejamos mecer por el río y dormir hasta mañana. Ahora sí, el viaje en Klotok por Borneo había llegado a su fin.

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Éste es nuestro sexto post sobre el viaje a Indonesia. De corazón esperamos que os sirva a organizar los vuestros. Si tenéis alguna sugerencia o comentario para mejorar dejádnoslo aquí abajo y os lo agradeceremos eternamente.

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