PRIMER DÍA DE VIAJE: VOLAMOS HACIA INDONESIA

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (7 votos, promedio: 4,86 de 5)
Cargando…
Volamos a Indonesia como viaje de Novios. Indonesia como luna de miel.

Sin duda, la mejor opción para un viaje tan especial. Ahora os vamos a explicar por qué deberías elegir este destino para vuestro viaje de novios. No os arrepentiréis.

Descansar en Indonesia

Llevábamos mucho tiempo preparando este viaje, muchas ganas e ilusión depositadas en él. Lo cierto es que en los últimos días habíamos estado un poco estresados con la preparación de nuestra boda y ya por fin nos disponíamos a viajar, a descansar y a olvidarnos del mundo… o eso pensábamos porque en este espectacular viaje de 21 días que nos marcamos por el país de nuestros sueños, mantuvimos un ritmo muy alto de actividad así que lo de descanso no fue tan real.

Vuelo a Indonesia

Salimos desde el aeropuerto Madrid – Adolfo Suárez Barajas a eso de las 15.00 de la tarde de un 26 de junio. Estábamos muy emocionados por arrancar la aventura cuando nos subimos en ese mastodóntico Airbus de la compañía Emirates. La verdad es que Emirates es una de las mejores compañías para viajar, sobre todo al sudeste asiático donde opera con mucha regularidad haciendo escala en Dubai.

Su avión de dos pisos impresiona nada más entrar, pero lo cierto es que lo recordaba más impresionante de nuestro viaje a Australia en 2011 que lo que nos resultó ahora. Quizá porque en estos años las otras compañías se han ido poniendo las pilas y ya no se nota tanta diferencia de calidad, pero recuerdo la primera impresión que me causó en aquella época. De todos modos, aunque la calidad actual ya no sea tan enormemente superior a lo que acostumbraba hace unos años, la tranquilidad, comodidad y el servicio merecen mucho la pena.

Nos tocó sentarnos en dos de los asientos del medio, los que se encuentran ubicados en el pasillo y no resulta para nada agobiante como en otras compañías. Además, las pantallas enormes que llevan incorporadas y la calidad de su programación (pude ver un partido de fútbol en directo) son espectaculares.

Cuando apenas llevábamos sentados en nuestros asientos una media hora ya pasaron con algo de beber y de picar, la cosa empezaba muy bien. Pero lo bueno llegó una hora más tarde. Con Emirates, cuando haces el check in online te permiten elegir la comida que querrás a bordo. Yo opté por un menú Indio, por variar un poco de la típica comida que incluyen en los viajes. Rosa sin embargo prefirió no arriesgar; en cualquier caso ambos menús estaban bastante buenos… sin olvidar de que se trata de comida de avión.

Como los dos estábamos agotados después de la boda, la preboda y por qué no decirlo, la resaca de la boda; no tardamos en dormirnos durante un par de horas. Casi sin darnos cuenta ya estábamos en Dubai, el lugar donde Emirates tiene su cuartel general. Es alucinante bajar del avión y ver la enorme cantidad de aviones de los que disponen y con los que cruzan el cielo, sin duda se trata de una gran compañía.

Al bajar del avión, había varios autobuses a pie de pista que conectaban con las diferentes terminales para hacer el transfer. Estad atentos porque, en ocasiones, hay operarios del aeropuerto con carteles indicando qué autobús debéis tomar en función de vuestro destino final.

Una vez nos encontramos ya en nuestra terminal y habiendo avistado la puerta B25 donde embarcaríamos después hacia Yakarta decidimos comer algo. El segundo vuelo saldría a las 3.35 am así que no estábamos seguros de si nos darían de comer y apetecía echarse algo al estómago.

Entre la terminal repleta de artículos de lujo, tiendas de cartiere y boutiques exclusivamente de oro, un lujo excesivo a nuestro parecer; encontramos un nada glamuroso McDonalds, que no es que nos guste especialmente, pero para estas ocasiones es muy socorrido.

El menú lo venden en la moneda Dubaití pero no hay problema de pagar en vuestra moneda local, al menos en Euros y dólares, o bien con tarjeta… bueno, a veces si hay problema así que aquí tenéis una advertencia

REVISAD VUESTRAS TARJETAS

Recordad activar vuestras tarjetas para poder operar fuera de vuestros países. Hay destinos para los que es preciso autorizarlo, como es el caso de Asia. No es muy complejo y a través de la página web seguro que lo podéis activar sin problemas.

Lo que nos pasó con la tarjeta

Después de tanto preparativo nos olvidamos de activar la opción para operar fuera de la Unión Europea de nuestra tarjeta, así que el susto fue enorme cuando quisimos pagar nuestro triste Happy Meal y nos devolvía una pantalla de error una y otra vez. Nos conectamos a internet y hablamos con nuestro banco para que nos activasen la opción de operar en el extranjero.

¿Por qué fuimos sin efectivo?

Habíamos leído en cantidad de lugares que la mejor opción de cambio era pagar con tarjeta o bien retirar efectivo en el destino en lugar de cambiar Euros a ISDR (Rupia Indonesia) así que eso hicimos.

Tan sólo llevábamos 150€ encima, de los cuales destinamos 10 a ésta cena. Teníamos 140€ para los 21 días restantes a falta de un mensaje de nuestro banco en España que nos confirmase que habían podido activar correctamente dicha opción.

Nuestra recomendación

Sin duda nuestro consejo es que os hagáis con una tarjeta de viajes N26 para pagar todo lo que podáis y retiréis efectivo (son gratis seis retiradas al mes). Debéis llevar también vuestra tarjeta habitual y algo de dinero en efectivo para las primeras operaciones que hagáis al llegar a Indonesia, como por ejemplo, coger un taxi.

Con nuestra hamburguesa en el estómago y después de lavarnos los dientes en un aeropuerto bastante curioso (cuenta con bidés en cada baño y mezquitas cada pocos metros para hombres y mujeres), volvimos a embarcar esta vez rumbo a Yakarta.

Vuelo a Yakarta

Rosa, como siempre que se sube a un avión se duerme plácidamente hasta el momento en el que llega la comida, debe ser que el olor le despierta porque siempre lo clava. Yo, sin embargo, no pego ojo en los aviones y devoro todas las películas del catálogo… bueno, eso me pasaba hasta que descubrí unas pastillas de componente natural (melatonina) que favorecen el sueño y la verdad es que caigo dormido en cuanto tengo dos segundos de calma.

Así que, con ayuda de la melatonina, dormí durante las ocho horas de trayecto entre Dubai y Yakarta. Me despertaron las azafatas amablemente cada vez que había un servicio de comida y antes de que me retiraran la bandeja ya me había vuelto a dormir. ¡Una maravilla! Sobre todo si quieres aprovechar el tiempo nada más llegar al destino. Sincronizar nuestro reloj biológico con el de Indonesia es algo fundamental para disfrutar del viaje.

Antes de darme cuenta ya estábamos aterrizando en el Aeropuerto Internacional de Yakarta. Después de bajar de nuestro avión y entrar en la terminal llegamos al control de acceso de entrada para extranjeros. La verdad es que nos pusimos nerviosos porque la cola era bastante larga y el tiempo con el que contábamos para hacer la escala muy escaso. Pese a todo, logramos subirnos a tiempo en nuestro avión… gracias a los habituales retrasos made in Indonesia.

CONSEJO

Si vais a hacer escala en Yakarta hasta Yogyakarta, cosa que recomiendo para ventilarnos todo el viaje en un día, coged una escala con tiempo suficiente. La entrada en el país es muy sencilla y te expiden el visado sin problema (revisa si tu país requiere o no de visado especial). Pero la cola que se forma al entrar puede jugar malas pasadas.

Cruzando la aduana en Yakarta

Cuando llegamos por fin a la aduana, advertimos que nuestro visado es gratuito por una extensión máxima de treinta días. Si tenéis intención de permanecer más tiempo en el país podéis solicitarlo por adelantado en la embajada o bien en destino con algún trámite y pago extra.

Los oficiales, muy amables, nos preguntaron que a qué se debía nuestro viaje, les comentamos que se tratada de nuestro viaje de novios en Indonesia y nos felicitaron amablemente y dieron la bienvenida a su maravilloso país.

Corriendo por el aeropuerto

Una vez al otro lado, nos dirigimos a las cintas para retirar nuestras maletas y, como siempre que vas con prisa, las maletas no estaban en su lugar. Hubo un error de comunicación y en lugar de salir por la cinta 5 como venía marcado, lo hicieron y con retraso, por la 4.

Cuando por fin las tuvimos en nuestro poder, salimos fuera del aeropuerto para tomar un “air train” o tren aéreo que conecta las diferentes terminales del aeropuerto. Nuestro vuelo a Yogyakarta despegaba de la terminal 1 A así que hacía allá nos desplazamos.

Cogí las maletas de los dos y me puse a correr como un loco para llegar a facturación antes de que cerraran y lo conseguimos. Nuestro vuelo despegaba a las 18.10 y eran ya las 18.00 y aún no habíamos pasado el control. Menos mal que fue rápido, sobre todo el de Rosa ya que en la cola de mujeres había menos personas.

CONTROLES POR SEXO

No os extrañe esto de la cola de las mujeres, en algunos sitios del mundo pasa que están segregadas, pero en Indonesia es muy lógico, se trata de un país en su mayoría musulmán, sobre todo en Java, donde nos encontramos. Así que en caso de necesitar ser cacheado, en cada cola hay un agente del sexo propio para evitar generar incomodidades.

Atentos a los retrasos en Indonesia

Una vez pasamos el control continuamos a la carrera hasta la puerta 7 desde donde despegaba nuestro avión de la aerolínea Lion, muy habitual en los vuelos internos de Indonesia.

Finalmente llegamos a la puerta de embarque con el tiempo cumplido y al estar muy mal señalizado y haber tanta gente sentada en la sala de espera yo continúe mi camino buscando nuestra puerta de embarque como un loco. Rosa me advirtió que se trataba de la puerta 7 así que volví sobre mis pasos. Era cierto, el avión había sufrido un retraso que no habían notificado a nadie y la gente estaba igual de desesperada que nosotros pero por diferente motivo: nosotros pensábamos que no llegábamos y ellos estaban hartos por no poder embarcar.

A los veinte minutos de retraso me dirigí al mostrador para preguntar y allí se encontraba un matrimonio americano que junto con nosotros eran los únicos occidentales del vuelo. Esto al principio nos extrañó pero después de los días en Java nos dimos cuenta que no se trata de una isla tan visitada por occidentales, mucha gente se acercaba a nosotros a pedirnos fotos puesto que les resultábamos muy exóticos. 

Una vez hablamos con una azafata (la gente local ni se inmutaba, parecen estar muy acostumbrados a los retrasos), nos comenta que han cambiado la puerta de embarque así que nuevamente echamos a correr hacia allá con todos los indonesios siguiendo a los dos matrimonios blancos, toda una aventura.

Por fin logramos embarcar y con hora y media de retraso despegar hacia Yogyakarta, nuestro destino final. Apenas 55 minutos después aterrizábamos en el aeropuerto de Yogyakarta, un aeropuerto muy pequeño y acogedor repleto de gente. Esto solo era un aviso del bullicio de la ciudad, de la gran densidad de población y del caos hipnótico de Yogyakarta.

Por fin en Yogyakarta

Rosa recogía las maletas mientras yo cambiaba los 140€ restantes de nuestro happy meal para poder movernos las primeras horas. Sé que el cambio en los aeropuertos no es el más económico pero necesitábamos algo de dinero suelto para pagar, entre otras cosas, el taxi de camino al hotel.

Pensamos mucho en las opciones para llegar hasta nuestro hotel situado en la zona de Prawirotaman. Sin duda, desde nuestra experiencia, se trata de la mejor zona donde quedarse. Es una zona mucho más tranquila que Malioboro St. Donde también barajamos quedarnos.

Se trata de un conjunto de calles con comercios súper agradables, bares con mucho estilo, algún warung y pequeñas boutiques. Calles con un gran ambiente pero fuera del ruido y el bullicio que aporta la zona de Malioboro. Sin duda volveríamos a repetir tanto la zona como el hotel.

Para el hotel, nosotros siempre recurrimos a booking, porque es muy fácil comparar precios, buscar con una serie de criterios que nos gusta marcar y porque sin duda, la opinión del resto de usuarios es, para nosotros, super importante a la hora de elegir un alojamiento. Después de comparar muchos hoteles nos decantamos por el Hotel Aloha.

¿Por qué dormir en el hotel Aloha?

 

Por su incomparable calidad/precio.

Los usuarios de booking le han otorgado una puntuación de 9.3. Una de las más elevadas de todo Yogya. Y no es para menos, su precio son unos 18€ noche por la habitación doble. Increíble para la calidad que aporta. No se trata de un hotel con grandes lujos, es una habitación privada y sencilla, con aire acondicionado y desayuno incluído en la mejor zona para alojarse de todo YogYakarta. Más no se puede pedir.

Por la amabilidad de sus empleados

Nos quedamos enamorados de este sitio por todos los trabajadores que cuidan este pequeño hotel. Crean una familia durante los días de tu estancia. Te asesoran sobre absolutamente cualquier duda que tengas en tu viaje y siempre con una sonrisa.

Nos ayudaron con taxis, guías, sitios donde comer… Nos ayudaron para todo. No sabíamos si el hotel nos iba a satisfacer así que habíamos reservado solamente una noche en él. Según salíamos por la puerta en busca de un lugar donde cenar le pedí a una de las empleadas que nos prolongara la estancia una noche más.

Primera cena en Yogyakarta – Via via

Después del viaje estábamos muy hambrientos y con muchas ganas de probar la comida Indonesia. Yo soy muy fan de la comida asiática en general así que este viaje iba a ser un lujo gastronómico para mí y a un precio increíble.

En la recepción nos recomendaron que fuéramos al restaurante Via Via a escasos dos minutos andando del hotel. Nos alertaron de que podía ser un poco lujoso y caro pero aún así muy recomendable así que, como se trataba de nuestra primera noche del viaje de novios en Indonesia, decidimos darnos un homenaje.

Resulta que el Via Via no es tan sólo un restaurante sino una especie de cooperativa sostenible que quiere estar en constante contacto con la naturaleza y la ciudadanía. Por eso, además del restaurante, en su interior había una tienda de comercio justo y una agencia de viajes sostenibles por Indonesia. Todo un descubrimiento.

Para cenar nos decantamos por unos noodles con todo. Evidentemente el plato no se llamaba así pero es que llevaba de todo. Gran variedad de vegetales, huevo frito, gambas, una salsa deliciosa… Una pena que me olvidase de hacerle foto antes de engullirlo.

De segundo pedimos un arroz con pollo al curry espectacular. Pueden resultar los dos típicos platos que te ponen en una cadena asiática de moda en Madrid solo que en lugar de a 20€ el plato, comimos los dos platos, un par de cervezas y dos helados de postre por unos 9€ en total.

Para ser el restaurante caro de la zona, además de delicioso, no empezábamos nada mal. ¡Gran recomendación del Aloha hotel!

A dormir se ha dicho

Estábamos ya agotados tras casi 24 horas de viaje así que consideramos que era momento de volver para descansar. Al día siguiente nos esperaba la bulliciosa Yogya y nuestro primer contacto con los templos de Indonesia. Al día siguiente tocaba Prambanan.

SIGUE LEYENDO

Dejadnos vuestros comentarios

Éste es nuestro tercer post sobre el viaje a Indonesia. De corazón esperamos que os sirva a organizar los vuestros. Si tenéis alguna sugerencia o comentario para mejorar dejádnoslo aquí abajo y os lo agradeceremos eternamente.

Juan y Rosa

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *